Drones o Sosteniendo el Sonido

De un tiempo para acá los drones se han vuelto una parte importante de mi paisaje sonoro. Un drone (pronunciado «dron») se refiere a un sonido–puede ser un acorde, un sonido grabado o una nota musical– que se sostiene de manera continua durante un tiempo largo. En el cine se utiliza seguido como un elemento para agregar tensión o un mood oscuro a una escena; David Lynch hizo uso de ellos de manera extensiva en su obra. En la música suele ser una base sobre la cual pueden suceder más cosas melódicas encima o bien, si se trata de un género como el Ambient, Trance o el homónimo Drone, puede que la pieza musical entera sea un drone. Algunos ejemplos conocidos son Sunn O))), Stars of the Lid, Brian Eno, Tim Hecker, Lustmord y Swans. Las guitarras eléctricas utilizadas con pedales y los sintetizadores son los instrumentos más comunes para crear drones, pero los hay acústicos y mucho más antiguos como el didgeridoo o la gaita.

The Tired Sounds of Stars of the Lid

Al estirar un sonido no sólo alargamos su duración sino que extendemos la sensación misma del tiempo hasta que se disuelve y no estamos seguros de cuánto ha pasado. Esto puede ser muy efectivo para entrar en una especie de trance o un estado mental meditativo. Un ejemplo clásico de un dron es el famoso «Om» (ॐ) que se utiliza en el yoga y en distintos tipos de meditación. El Om es considerado por algunas corrientes del budismo y el hinduismo como la sílaba suprema creadora de todo (según el Bhagavad-guita). Al pronunciar «Om» (con énfasis en y alargando la «m») nuestras cuerdas vocales y caja torácica vibran profundamente, se crea un sonido grave que si sostenemos, sobre todo con un grupo de gente, nos puede relajar pues crea un tipo de masaje interno en nuestro cuerpo que parece extenderse hasta la cabeza. Esto es lo más cercano a un drone corporal que puede producir nuestro cuerpo. Para personas con mayor experiencia y práctica están también los cantos guturales que son comunes entre los monjes tibetanos.
Puede sonar como algo fácil de hacer–o incluso un poco aburrido–pero ejecutarlo bien para aprovecharlo como una armonía no es tan sencillo como parece.

Frost (C) de Sunn O)))

Lo interesante es lo que el drone puede hacer por nuestro estado mental e incluso corporal. Sin entrar en temas esotéricos (no es mi dominio) no se requiere de más que probarlo (con unas buenas bocinas o unos audífonos que puedan reproducir bien las frecuencias graves) para confirmar que funciona.

En el bullicio al cual nos sometemos diario en el mundo moderno, los drones han tomado un nuevo lugar muy importante. Parecido a una máquina de ruido blanco usada para arrullar bebés, los drones pueden crear una pared sonora que bloquea todos los otros ruidos a nuestro alrededor y nos permite habitar un espacio que se asemeja al silencio pero que es producido por un sonido constante. Es una contradicción muy bella que nos violenta con frecuencias para darnos paz.
En lo personal encontrar música que logre esto bien ha sido una herramienta no solo para mi música sino para mi vida diaria que me permite concentrarme mejor o soñar de manera más estimulante. Es un descanso del ritmo al cual estamos acostumbrados con la música, sobretodo la música que está de moda actualmente que vive por y a través del ritmo para hacernos bailar y entrar en movimiento. El drone nos pide lo contrario: detenernos, guardar silencio, entrar en trance (meditativo, no chamánico). A todo esto estreno hoy una pieza nueva que si bien tiene demasiados cambios para poder ser considerada como Ambient, busca tirarle un poco hacia esa dirección. Es lo primero que publico bajo mi nombre aunque llevo mucho tiempo haciendo música instrumental.
Espero les guste y les funcione. Si no usan una buena bocina o audífonos al escucharla le quitan un año de vida a Brian Eno. Salúd.